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Ronda Castillo 3, 12312 Todolella

Castellón, España

El Robin Hood de Els Ports

Roger Lorgeoux

27 de agosto de 2016

Ricardo Miravet, sentado en uno de los múltiples salones del castillo.

Ricardo Miravet & Todolella. Con estos parámetros el buscador más utilizado del mundo, Google, ofrece hasta 1.970 resultados. Esa cifra acredita la relevancia del alcalde de un municipio de apenas 140 habitantes, situado en el interior de la provincia de Castellón. La trascendencia no está tanto en que, a sus 86 años, se trata del primer edil más veterano de la Comunidad Valenciana. Tampoco en que ha llevado ante la Fiscalía Anticorrupción las irregularidades cometidas por su antecesor del PP en el ayuntamiento durante 20 años de gestión. Prestigioso organista, musicólogo y compositor, este argentino afincado en la comarca de Els Ports desde hace más de 50 años destaca, sobre todo, por su generosidad.

Ricardo Miravet Toutain (Córdoba, 1930) será recordado, entre otras muchas cosas, por el gesto que conmovió a un pueblo un 17 de agosto de 2016. Ese día, en asamblea pública, comunicó su decisión de donar al municipio el castillo donde reside desde 1964. A través de una fundación que llevará su nombre y el de su esposa, Llivia, los vecinos recuperarán la fortaleza del siglo XIV, que había caído en manos privadas desde tiempos inmemoriales. “Quiero que sirva de instituto cultural”, afirma emocionado, consciente, además, de que el actual presidente de la Generalitat Valenciana y exalcalde de Morella, Ximo Puig, “se asegurará de que el proyecto salga adelante”, subraya. Esa certeza, más allá de una promesa, obedece a la profundad amistad que mantienen ambos.

La historia de Miravet escapa de lo corriente. Entregado a la cultura desde su infancia (creció en una familia de músicos), cada pasaje de su vida ha estado marcado por un acontecimiento fabuloso. A los 10 años conoció a Rafael Alberti oyéndole recitar unos versos de Antonio Machado. Ofreció su primer concierto con 17 años después de restaurar, sin ningún conocimiento, un órgano del siglo XVIII. Tras asombrar con sus actuaciones en numerosos países de Sudamérica, cruzó el Atlántico a los 22 años para realizar sus estudios de musicología en Francia. Aprendió de los mejores. Organistas como Éduoard Souberbielle le marcaron. Pronto destacó, así que no tardó en convertirse en maestro de la capilla de la iglesia de Saint Germain l’Auxerrois en París. Su trayectoria resultó muy intensa, viajando por todo el mundo y conociendo a grandes eruditos, como el escritor Rafael Alberti.

Y un día, sin darse cuenta, aterrizó en Morella. En un viaje relámpago, acompañando al organista catalán Gabriel Blancafort para comprobar el estado de las obras del órgano menor del municipio, descubrió la Todolella y, con ella, su castillo. El flechazo fue tan intenso que a Miravet no le importó adquirir una edificación medio derruida, triste y apagada por la dejadez de su propietario que, a consecuencia de las penurias de la época, la había convertido en secadero de jamones y una granja de pollos. “Me di cuenta que el castillo era muy hermoso. Decidí entonces que lo debía comprar para quedarme a vivir y restaurarlo”, recuerda. Quizás representaba el mayor desafío de su vida por la escasez de medios, especialmente económicos, pero no iba a estar solo. Sabía que el amor de su mujer y el apoyo que se ganaría con el tiempo de los vecinos harían realidad un sueño. Más de 50 años de entrega y sacrificado que han posibilitado una recuperación calcada a la que se habría hecho en el siglo XIV. “Como no teníamos dinero, íbamos reparando lo que estaba roto, respetando por completo su estado. Eso ha contribuido a que se mantenga el estado original”, comenta nostálgico.

La fortaleza, que se alza en lo alto del pueblo, transporta al visitante a la edad medieval. Majestuosa y esbelta, con dos magníficas torres, una estructura perfecta y amplios ventanales góticos, es el orgullo del municipio. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) de la provincia en 1996, el castillo volverá al pueblo. Pero lo hará en un futuro lejano. Miravet, soñador e inconformista (“y muy de izquierdas”, matiza entre sonrisas), ya tiene un nuevo reto en el horizonte: “Mi proyecto es vivir lo más que pueda, seguir dando conciertos y disfrutar de la vida”.